Sombras, reflejos y distancia de dibujado suelen consumir más recursos de los que aportan durante una partida rápida. Ajustarlos un nivel puede liberar rendimiento sin convertir el juego en plastilina.

Activa el escalado de imagen cuando esté bien implementado, limita los FPS a una cifra estable y evita ejecutar aplicaciones pesadas en segundo plano. La estabilidad suele sentirse mejor que un pico alto que dura dos segundos.

Haz cambios de uno en uno y mide el resultado. Si modificas veinte opciones a la vez, diagnosticar el problema se convierte en el verdadero boss final.