Un buen clip no empieza con una presentación. Empieza en el segundo exacto donde aparece la tensión, la pregunta o el error que hace que alguien quiera conocer el desenlace.

Usa texto breve para dar contexto, elimina silencios que no aportan y deja respirar el remate. La edición debe acelerar la historia, no competir contra ella.

La estructura más práctica es simple: gancho, contexto mínimo, momento fuerte y una invitación natural a comentar.